lunes, 11 de enero de 2010

Mi hija la mediana.

- “¡Oiga! ¡Éstas no son las palomitas chicas!”

- “No, no tenemos chicas, solo medianas y grandes”

¡Achis! ¿Y cómo le hicieron?

- “¡Ay que guapa! ¿Está es tu hija la chica?

- No, no tengo chica, está es la mediana y en mi casa se quedo la grande.

¿Qué no todo el concepto de mediana es que está en medio? Como puede algo estar en medio sin que haya algo arriba y algo abajo. Es como un sándwich al que le quitas la parte de abajo, el jamón pasa de estar en medio, a estar abajo.

Lo que pasa es que alguien, seguro nativo de los Estados Unidos, le pareció que decirle a la gente que sus palomitas eran chicas les daba una idea previa. Y sin importar el tamaño de las mismas, la gente las percibiría como si estuviera recibiendo poco, por lo tanto le parecerían caras.

Se decidió por la idea más obvia, por supuesto, no agrando los paquetes de palomitas, eliminó el termino chico, acá nada es chico, tenemos medianas y grandes y en algunos lugares extra-grandes o jumbo.

Donde, para los mortales comunes y corrientes, las medianas son las chicas, las grandes las medianas y las extra-grandes o jumbo las grandes. Porque así indica nuestro cerebro que piensa de forma poco lógica.

Existen ya lugares donde eliminan las medianas también, tenemos las grandes, las jumbo, las gigantes, las supergigantes y las monstruosas (o algún termino generalmente acompañado de una TM, como si hubiera algo que presumir). Para el usuario común son: las chicas, las medianas, las grandes y las madres que nunca te vas a acabar.

Uno llega sin saber que en ese lugar hablan un idioma distinto al del resto y pide: "Me das unas palomitas (por ser el ejemplo, hamburguesa, café, refresco, lo que quieran) grandes" y le dan a uno unas pinches palomitas para que se las coma durantes los cortos.

Ya luego te la dejan ir:

- “Son 56 pesos”.

- “Espera, espera, te equivocaste, te pedí las grandes”

- “Sí, estas son las grandes señor”

- “Y entonces las de ese tazón que parece tina para bañar al niño ¿qué son? ¿las chicas?”

- “No, esas son las monstruosas señor”

- “Bueno y ¿qué tienes entre está mierdita que me diste y esa madre que no se acaba ni toda la sala junta”

- “Tengo las jumbo, las gigantes y las supergigantes”

- “Y de que tamaño son”

Aquí hay una ruptura, si tienes la suerte de encontrar a un dependiente medianamente competente, te enseña los tazones. Como son raros, lo más seguro es que te trate de explicar la diferencia de tamaños con palabras.

El asunto este de los tamaños de las cosas terminó por perder su finalidad y lo único que hace es confundir a los clientes y hasta a los empleados. Lo que realmente preocupa es que esto es no intencionado y termina por dar una mala experiencia de compra.

Distinto asunto el de Telcel y en general las telecomunicaciones, cuyo objetivo en gran parte de los casos, es que uno se confunda. Para que termine por comprometerse a pagar por un servicio caro y con funcionalidades que muy probablemente nunca usará. Pero eso, ya será tema para otro post.

lunes, 4 de enero de 2010

En tratar de entenderla se nos va.

A veces, en el proceso de vivir uno se topa con que tiene una capacidad infinita de hacerse sentir mal a uno mismo, como nadie más lo podría hacer. La realidad es que los seres humanos, a pesar de considerarnos la especie más inteligente del planeta, no somos especialmente listos; mucho menos cuando se trata de relaciones humanas, mucho menos si éstas son con nosotros mismos.

Nosotros somos la peor persona para tratarnos a nosotros, tendemos a sobrevalorarnos cuando nos va medianamente bien y a menospreciarnos cuando nos va medianamente mal. Tendemos a potenciar las cosas cuando van dirigidas hacia nosotros.

Aquí la cosa es saber que no somos tan malos, ni tan buenos y que algo que haya pasado o que pasará en el futuro, no nos hace tan diferentes que como éramos hace cinco o diez minutos, entonces: ¿Por qué será que nos sentimos tan distintos?

En realidad hay una lucha interna que nos dice, que en alguna parte tenemos razón y otra que nos dice que no, que debemos de replantear las cosas y enfocarlas desde un punto de vista diferente. Me más inclinarme por la segunda, a final de cuentas cuando uno no se siente bien, debe de considerar de manera importante que tanto el problema como la solución están dentro de uno.

No me gusta tener razón cuando estoy enojado, es decir al momento de estarlos es obvio que siento que tengo la razón, pero al repensar los problemas, los enojos, las tristezas, no me gusta tener razón. Sin embargo, me hace sentir muy mal.

Debo de aprender a no sentirme tan mal, a pensar que las cosas pasan y pasaron y a que el proceso entre el darme cuenta que estoy equivocado y replantearme las cosas, sea menos desastroso y doloroso.

Pasando a otras cosas

He decidido poner algo de orden por aquí, por lo que espero que pronto exista un mayor número de publicaciones a la semana. La idea inicial es 3, pero no me quiero comprometer y quedar mal. La idea es escribir de todo, últimamente el blog se ha tornado más personal, he estado escribiendo sobre la vida, espero pasar a otros temas también.

Me comprometí a escribir una vez por semana aquí: nuestromundial.blogspot.com, publico los martes, por lo que los miércoles seguro está arriba mi post. Digo, por si les interesa.